Esquema básico de la comunicación
El lingüista Roman Jakobson propuso un esquema básico de la comunicación que sigue siendo un referente para entender cómo funciona el intercambio de mensajes. Según él, en todo acto comunicativo intervienen seis elementos esenciales: emisor, receptor, mensaje, contexto, canal y código. Cada uno cumple un papel específico y, al interactuar, hacen posible que la comunicación sea efectiva. Este modelo no solo nos permite analizar con claridad los procesos comunicativos, sino también comprender por qué a veces se producen malentendidos o fallas en el diálogo.
EMISOR: Es quien emite el mensaje.
RECEPTOR: es quien recibe el mensaje.
MENSAJE: Es la información o el contenido que pretende ser comunicado.
REFERENTES (E y R): Es aquello de lo cual se habla, la idea que tiene el emisor acerca del mensaje al que se refiere, y la idea que se hace el receptor acerca de lo referido por el emisor.
CÓDIGO: Es la convención social que permite transmitir las ideas. Puede ser verbal, como los idiomas, o no verbal como el morse.
CANAL: Es el soporte físico por el cual la comunicación se transmite. Puede ser natural como la boca, los ojos, las manos, etc; o artificial como el teléfono, el computador, el televisor, etc.
MEDIO: Es una forma de relacionar y generalizar el canal por medio del cuál se transmite el mensaje: Auditivo, visual, audiovisual. También se habla de "medios masivos" o medios privados.
CONTEXTO: Es todo aquello que rodea la situación comunicativa. Puede podemos hablar de un contexto físico como un salón de clase o una plaza pública, de y con contexto de situación como una cita médica o una conversación familiar, entre otros muchos.
¿Siempre que se transmite un mensaje hay comunicación?
Cuando el emisor transmite un mensaje inicia un proceso de información, pero solo cuando hay retroalimentación por parte del receptor, se inicia un proceso de comunicación.
Interferencias en el proceso de transmisión del mensaje que no permiten la comunicación:
- No hay un receptor.
-El mensaje no es claro.
-El mensaje puede no ser claro debido a que el receptor está descontextualizado, y por lo mismo su referente no es el mismo al del emisor.
-Emisor y receptor no comparten el mismo código, o el código no es utilizado adecuadamente.
-El canal tiene fallas y no permite que llegue el mensaje o que no de la manera adecuada.
Funciones del Lenguaje
El lenguaje no solo nos permite comunicarnos, también revela nuestras intenciones y la manera en que nos relacionamos con el mundo. Cada vez que hablamos, escribimos o incluso gesticulamos, ponemos en juego distintas funciones del lenguaje, es decir, el lenguaje tendrá un propósito específico: informar, expresar emociones, persuadir, mantener el contacto, embellecer el mensaje o aclarar el propio código que utilizamos. Reconocer estas funciones nos ayuda a usar el lenguaje de forma más consciente y efectiva, adaptándolo a cada situación comunicativa.
|
Función |
Se refiere a / incide sobre |
Se manifiesta en |
Intención |
|
Referencial |
Hechos, cosas, ideas |
Oraciones enunciativas |
Informar |
|
Emotiva |
El propio hablante |
Admirativas, enunciativas, entonación |
Expresar sentimientos |
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Conativa o apelativa |
El oyente |
Imperativas, entonación |
Hacer que actúe |
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Fática o de contacto |
El canal de comunicación |
Interrogación, repeticiones, frases hechas |
Abrirlo, cerrarlo, mantenerlo |
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Poética |
El propio mensaje |
El estilo, figuras |
Causar extrañeza |
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Metalingüística |
El lenguaje |
Definiciones, aclaraciones |
Compartir mejor el código |
1. Función conativa o apelativa
Se reconoce fácilmente porque busca provocar una reacción en el receptor: convencerlo, ordenarle o pedirle algo. Utiliza recursos como el modo imperativo, las oraciones interrogativas, los vocativos, los adjetivos valorativos y, con frecuencia, los recursos retóricos. Es típica en la publicidad, la propaganda política y en la vida cotidiana cuando queremos que alguien actúe.
Ejemplos:
– ¡Guarda tu celular!
– ¿Puedes explicarme eso otra vez?
– Vota por el cambio.
⚠️ A veces, una frase aparentemente informativa puede ocultar una intención apelativa.
Ejemplo: La luz sigue encendida (puede significar: “Apágala”).
2. Función referencial
Se centra en los hechos y en el contexto. Su objetivo es transmitir información objetiva y comprobable, sin opiniones ni emociones. Es dominante en textos científicos, periodísticos o informativos. Predominan los sustantivos y verbos, así como el uso deíctico de expresiones como aquí, ahora, este.
Ejemplos:
– El océano Pacífico es el más grande del planeta.
– Hoy es 27 de agosto.
– Bogotá está a 2.600 metros sobre el nivel del mar.
3. Función expresiva
El mensaje refleja lo que siente el emisor. El centro está en su interioridad y emociones. Se manifiesta en interjecciones, exclamaciones y frases subjetivas cargadas de afectividad.
Ejemplos:
– ¡Qué alegría volver a verte!
– Me siento agotado.
– ¡Qué película tan emocionante!
4. Función poética
Se concentra en la forma del mensaje, en cómo se dice más que en lo que se dice. Es característica de la literatura y de los textos artísticos, pero también puede aparecer en publicidad o en el habla cotidiana cuando se busca un efecto estético.
Ejemplos:
– “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.”
– Verde que te quiero verde.
– Café caliente que despierta la mente.
5. Función fática
Su objetivo es abrir, mantener o cerrar el contacto entre los interlocutores. No transmite información importante, pero asegura que el intercambio pueda darse. Se reconoce en saludos, despedidas o frases que rellenan silencios.
Ejemplos:
– ¿Me escuchas bien?
– Hola, ¿qué tal?
– Bueno, hablamos luego.
6. Función metalingüística
Se da cuando el lenguaje habla sobre sí mismo. Aparece cuando explicamos el sentido de una palabra, discutimos sobre la gramática o aclaramos el código que usamos para entendernos.
Ejemplos:
– “Perro” es un sustantivo común.
– ¿Qué significa la palabra nostalgia?
– La frase está en pretérito perfecto.

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